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20/1/13


De los hombres de los páramos solo saqué que vivían en los bosques desde siempre. Si sabían más no hablaban, quizás porque también ellos temían, porque de algún modo aquellas niñas eran como lo innombrable. Probé con los más jóvenes, con aquellos que cazaban animales en los bosques y los servían en las casas, relucientes de sangre. Pero nada obtuve de ellos. A veces el sonrojo, otras el temblor de los labios. Nada sabemos, negaban, nada sabemos de aquellas a las que nombras.


(descarte de los niños, los salvajes)

2 comentarios:

  1. hermosos los jóvenes y el olor cálido de la sangre después de la caza, qué pena que sea un descarte... al menos lo podemos leer aquí ^^

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